Una historia de la educación en la Banda Oriental durante el período colonial
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Hay una imagen tradicional que dice que durante la colonia apenas hubo actividad educativa, excepto el modesto trabajo de un par de órdenes religiosas. Ni la sociedad de la época ni sus autoridades habrían tenido mayor interés en el tema.
Este libro desafía esa visión. El período colonial tuvo sus luces y sus grandes sombras, pero no fue una época tan inmóvil como a veces se cree, ni está tan desligado de lo que vino después. De hecho, en esa época se fueron consolidando sensibilidades y tendencias que llegan hasta hoy.
A lo largo de capítulos que pueden leerse en forma independiente, el libro destaca la enorme atención que las autoridades públicas prestaron a la enseñanza y los esfuerzos que hicieron por fortalecerla. Gracias a esos esfuerzos, ya en el siglo XVIII hubo escuelas públicas, gratuidad, enseñanza de niñas y hasta algún ensayo de obligatoriedad. También hubo muchos más maestros de lo que se cree. En particular, el libro rescata a un actor que cayó en el olvido: los maestros privados independientes, que fueron la mayor parte de los maestros de la época.
La historia de nuestra enseñanza no empezó a fines del siglo XIX, sino unos ciento cincuenta años antes. Sin conocer lo que ocurrió durante la colonia no puede entenderse lo que pasó en el correr del siglo XIX, y sin entender lo que aconteció a lo largo de ese siglo no se puede contextualizar la reforma de José Pedro Varela.
Esta es una historia de nuestra educación durante el período colonial como no se había contado antes. Una mirada alejada de preconceptos y sostenida por una diversidad de fuentes de información muestra que todo fue más interesante desde el principio.